Rubén Carbajal y Tomás Goros

Presentan:

 

“El  Secreto  que  Separó 

a   los  Hombres  de  las  Mujeres”

 

Una fórmula innovadora y divertida, dirigida al público femenino, que invita a la reflexión y busca la reconciliación entre los sexos. Alrededor de un concierto de emociones y diversión encontrarás: música, canto, baile, monólogos, parodia en una propuesta hecha por Hombres para Mujeres que desean volver a amar a sus Hombres

 

Te esperamos, Tomás Goros y Rubén Carbajal

Reestreno 5 de Agosto

Poliforum Siqueiros ..........................World Trade Center
Insurgentes Sur701 Col. Nápoles, C.P. 03810, México, D.F.

SOLO DAMAS

 

 

LA VERDAD NUNCA VIENE ENVUELTA CON DELICADEZA

MARINA  SAUCEDO  MONDRAGÓN,
México D.F.

11-09

 

Hace algunos días fui con una amiga a ver la obra de teatro, EL SECRETO QUE SEPARÓ A LOS HOMBRES DE LAS MUJERES, con el Doctor Rubén Carbajal y el Actor Tomás Goros, en el Teatro Poliforum de la ciudad de México.

Es una excelente idea la de hacer un taller a modo de espectáculo, felicidades para el Doctor Rubén Carbajal, y para el Actor Tomás Goros; ambos son extraordinarios exponiendo los vicios que adoptamos en las relaciones, tanto los hombres como las mujeres.

Este mismo espectáculo se presenta eventualmente en un restaurante en el sur de la ciudad  por las mañanas, a modo de desayuno show.

En el restaurante percibí que quienes asistieron no fueron del todo honestas, se tardaron más en adaptarse, y otras de plano se retiraron del lugar…

El teatro se llenó con mujeres de todas las edades, y todas bailamos y cantamos;  al restaurante asistieron señoras de clase media alta,  para quienes es sagrado el desayuno semanal con las amiguis, y para quienes es muy importante cuidar su imagen, porque casi nadie se levantó a bailar para trabajar el chakra de la sexualidad.  

No es una condición que solo entren mujeres a ver este espectáculo, es una recomendación, aunque me toco ver en el teatro al machín que entró porque no soportó la idea de  no estar al tanto de lo que escuchara “su mujer.”  

 

La obra tiene como objetivo hacer conciencia en las mujeres de que son ellas las únicas responsables de cuidar su salud física, emocional, sentimental y sexual.
Cosa que aplaudo de pie.  ¡Gracias Rubén!

En la obra nos dicen de una forma dura y directa que las mujeres somos las únicas causantes de nuestra desgracia, para quienes se sienten desgraciadas.
Y las únicas que tienen la solución, para quienes la quieren encontrar.

 

¡Bravo! Porque también defienden la postura de los hombres, por todo lo que padecen al no llenar nunca las expectativas afectivas de las exigentes mujeres.
Yo me pregunto: ¿de las exigentes mujeres o de las inconformes mujeres?
No conozco a una sola que se sienta feliz  con el hombre a quien ella misma eligió. A todos les encuentran  peros, a todos les falta o les sobra algo, y en el peor de los casos les falta y les sobra todo, pero ahí siguen.
Perdón,  ahí seguimos.

Bueno, sí conozco a una, pero es un caso extraordinario, digamos que es una en un millón.

Regresando al la obra de teatro, me gustó, me divertí muchísimo.
Nunca en mi vida me habían dicho tantas verdades juntas, nunca me habían quitado mi traje sastre de niña bien, o de señora bien portada de una manera tan obscena, tan dura y tan divertida.  Para  luego ponerme frente al espejo ante la desnudez de la verdad, de la cruda y cruel verdad de lo que es la vida de la mayoría de las mujeres, independientemente de la clase social, cultural o económica a la que pertenezcamos.

Las mujeres vivimos cuidando las apariencias y cargamos una maleta llena de poses de niñas buenas, las cuales sabemos usar a la perfección.

Y eso de niñas buenas… yo no me lo creo, porque las mujeres lo que menos sabemos ser con las demás mujeres, es buenas.
Aunque declaremos ser feministas y solidarias,  cuando se trata de “cuidar” al marido o al hijito, es otro tema.  La víctima siempre es el pobre hombre quien tiene que padecer los coqueteos de las  fáciles, las solteras desesperadas, las de cascos ligeros y shalalá…

 

 En todos estos temas, el Doctor Carbajal nos deja con los pies bien puestos sobre la tierra y nos avienta a la cara la neta, así sin sutilezas.
Porque la verdad nunca viene envuelta con delicadeza
 

No estoy en contra de ninguna religión, pero sí estoy en contra del rezago psicológico y la manipulación a través  de los pecados y los sentimientos de culpa.
Yo no aspiro a ser una niña buena, lo que menos me preocupa en la vida es ser una mujer bien portada, y eso no me quita valor, no disminuye mi calidad humana,  no me voy a devaluar,  y no, no me restará  decencia.
Antes la decencia era la máxima preocupación de las abuelas.

Yo solo quiero ser libre, y seguir siendo libre para decidir y  actuar.   
¡Que bendición tan grande!

La libertad es eso, una bendición, un privilegio y una gran, gran responsabilidad que pesa, es tan pesada que algunos buscamos que nos ayuden a cargarla, otros somos menos valientes y necesitamos  a alguien a quien  enjaretarle esta  responsabilidad y si el otro lo permite le agregamos también la de nuestra felicidad, seguridad, y subsistencia.
¡Claro!,  es mucho más cómodo que me cuiden, me provean y me protejan.

Esa es una realidad de nuestra cultura y nuestra sociedad, educamos a nuestras hijas para que busquen un buen partido. Educamos a nuestros hijos para que encuentren a una mujer que sea la digna madre de nuestros nietos, quien por cierto deberá tener como requisito indispensable una excelente reputación.  Y para no vernos muy cavernícolas le ponemos una bonita etiqueta  que diga: “de buena familia”

No cabe duda que no hemos evolucionado de la mejor manera; nos esforzamos por tener una profesión, aspiramos a una vida con mayor comodidad, deseamos establecernos en un mejor vecindario, vestimos ropa de marca, compramos autos de lujo y  viajamos.
Pero aún nos falta, nos falta  tirar a la basura tanta hipocresía y falsas  apariencias.

Sería bueno renovar nuestros valores, propongo hacer lo necesario para que la sexualidad y la espiritualidad de cada individuo se desarrollen con una sana autoestima.  Eso y dejar de competir con el sexo opuesto por el control, sería lo mejor que pueda sucedernos. Que buen legado para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos aprender qué es la equidad y aplicarla en la vida familiar.

 

Simone de Beauvoir decía:
No quiero que las mujeres tengan poder sobre los hombres, sino sobre ellas mismas.

 

¡Que la fuerza del amor nos acompañe siempre!

www.radioconceptomexico.com

arteconestilo@live.com.mx y lanetarcm@hotmail.com