LAS 100 TAREAS SEXUALES DE RUBEN CARBAJAL


 


Tarea No. 3 ( p. 31)


La osadía de sacar al pene de escena.

Esta tarea consiste en crear consciencia de que el arte amatorio es mucho más que la simple y llana penetración. El amor y la pasión son senderos infinitos que conllevan múltiples posibilidades de abordaje y desarrollo. El objetivo de esta tarea es ampliar tu repertorio de conductas sexuales, que vayan más allá del coito mismo.

Hazle el amor a tu pareja con las manos, con la boca, de pie o sentado. Date cuenta de que existen tantas posiciones sexuales como pueda concebir tu imaginación erótica.

Pueden besarse exclusivamente en la boca con tal intensidad que el deseo crezca y culmine en sensaciones orgásmicas, en las cuáles el pene no tenga nada que ver. Lo dejaste fuera de la escena pues no hubo penetración.

Acaricia el clítoris de tu pareja con delicadeza y armonía, prolongando la excitación, demostrándole que no tienes prisa. Que nada te preocupa y, por tanto, puedes dedicarle todo el cuidado y el tiempo. Oleadas y más oleadas de placer que van y vienen, estimulando el clítoris, y que pueden conducir a un intenso orgasmo clitórico en el cuál tampoco el pene tiene nada que ver.

En lo que se refiere al pene, éste también puede ser masajeado, besado y succionado con la boca. Sacar al pene de la escena se refiere en esta ocasión, exclusivamente a no realizar la penetración. Por tanto, puedes acariciar el pene de tu pareja con movimientos masturbatorios, con la firme idea de que él eyacule, de proporcionarle el placer que se deriva de un continuo estímulo digital (mano) y oral (boca).

En el caso de la estimulación oral, puedes hacerlo directamente en el escroto, “la bolsa” que cubre los testículos, y la caricia bucal la puedes extender al tronco del pene, aprisionándolo con los labios, sin morderlo con los dientes, y así sucesivamente hasta llegar a la gran eyaculación, en la que, nuevamente, el coito no tuvo que ver. No hubo penetración.

También pueden besarse mutuamente los senos, los pectorales, las ingles y el resto del cuerpo, erotizándose con tal calidad que ambos terminen profundamente relajados. Después de haberse amado así, pueden descubrir juntos que la idea de la penetración se interpone y evita recorrer todas las zonas erógenas del cuerpo, esas zonas que al ser estimuladas ofrecen una respuesta de placer.

Saca al pene de escena. No dejes que penetre, y obtendrás así resultados extraordinarios: un mayor control de tu reflejo eyaculatorio, sin embargo considera que ésta no es la técnica a seguir para remediar el caso de la eyaculación precoz. Si sacas al pene de la escena, se ampliarán tus opciones de expresión erótica y ya no te limitarás sólo a una expresión sexual de penetración.

Si no penetras a tu compañera, descubrirás que ella es mucho más que un orificio, es un ser humano completo tanto fuera como dentro de la cama. Podrás verla y disfrutarla en su totalidad y no sólo parcialmente.

Además, tu concepto de hacer el amor se va a ampliar permitiéndote comprender que el órgano sexual más extenso que tenemos todos los seres humanos se llama piel y que el más importante se llama cerebro. Desde tu cerebro y tu piel, provócale a tu pareja un intenso orgasmo sin necesidad de penetrarla.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 17 (p. 117)


La práctica de la toallita.

Esta tarea es “muy rica”. Te he hablado del orgasmo como una explosión que va acompañada de ciertos fluidos. El orgasmo se podría semejar al estornudo en que se siente la necesidad de expulsar o liberar una tensión, en este caso acumulada en la nariz. Hay un cosquilleo que va aumentando en fracciones de segundo, acompañado de un intenso impulso de estornudar, equivalente al reflejo eyaculatorio cuya función es la misma: expulsar.

El orgasmo es algo similar. Se acumula una energía, una excitación que genera una congestión que urge ser liberada. Ahora bien, imagina que tú y tu pareja tuvieron un orgasmo. Los dos sintieron muy rico, se relajaron y terminaron exhaustos tendidos sobre las sábanas, en paz y, con los ojos cerrados, continúan gozando.

La tarea de hoy consiste en experimentar las sensaciones orgásmicas en la etapa del postcoito, es decir, después del orgasmo mismo. Así como se siente un orgasmo cuando se da la liberación por medio de una eyaculación, de igual manera se puede extender la sensación, una vez que finalizó el coito. Te preguntarás: ¿Cómo? Te voy a explicar y en eso va a consistir la tarea: Vas a tener una relación sexual con tu pareja.

Cuando los dos estén tendidos sobre su lecho de amor, exhaustos, te levantas, mojas una toallita, regresas al lecho de amor y limpias a la pareja. La limpias no porque después del acto esté sucio, sino que la limpias exclusivamente para darle las sensaciones que provienen de ser acariciado en la zona genital con la toalla mojada. Pásala por todo el cuerpo: pene, testículos, tetillas, ingles, perineo, nalgas, vello púbico, vulva, labios mayores, labios menores, clítoris y pezones.

Pueden llegar a un acuerdo: “Hoy yo te lo hago y tú, con los ojos cerrados, te dejas consentir por mí, y mañana tú me lo haces”.

El objetivo de esta tarea es experimentar las sensaciones orgásmicas postcoito al pasar la toalla mojada por los genitales y las tetillas o pezones de tu pareja “limpiándolos”, lo que al fin y al cabo es solo un pretexto para acariciar los genitales que se encuentran en un estado hipersensible y que, por lo mismo, al ser nuevamente estimulados por la toallita mojada van a estimularse de manera sublime.

 

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 7 (p. 55)

La Técnica de las Almohadas

Las reglas de etiqueta dictan: “Primero las damas”. En efecto, las damas son primero, por tanto, la mujer se recostará totalmente desnuda sobre la cama o la alfombra. Puede hacerse en cualquier habitación, pero la mujer debe estar cómoda.

Cuando la mujer se encuentre boca abajo, instalada cómodamente y relajada, él va a colocar un par de almohadas debajo del abdomen de ella y abrirá bien las piernas de su amada. Una vez que sus glúteos quedaron ligeramente levantados, el compañero comenzará a besarlos con suma delicadeza y ternura. Repasará con la boca y la lengua toda la zona glútea, subirá por la columna vertebral besando cada poro de su piel, ascendiendo y descendiendo hasta llegar a la zona del perineo, localizada entre el ano y la vulva. En el caso del hombre, el perineo está entre el ano y los testículos.

El objetivo central de esta tarea es exponer la zona glútea para que sea besada y acariciada; y al mismo tiempo estimular la ya mencionada zona del perineo, que por excelencia es altamente sensible a las sensaciones de intenso placer.

Tanto en hombres como en mujeres estas caricias pueden provocar un intenso orgasmo, sobre todo si son realizadas con la lengua.

También puedes derramar chocolate líquido en esta zona del perineo y repasarlo con la punta de la lengua hasta que se termine todo el chocolate.
A continuación besarás las ingles de tu pareja mientras dices palabras tiernas y amorosas, como por ejemplo: “te amo”, “me gustas mucho”, “te deseo, cariño”, “eres lo máximo”, “te necesito”, “tú eres mi vida”, y todo aquello que nazca de tu corazón. No olvides que cuando las palabras salen del corazón son de origen divino.

Siempre sé sincero con la expresión de tus sentimientos, no te quedes con nada adentro. Dile a tu pareja todo lo que te inspira. Prosigue besándole la parte interna de los muslos hasta llegar a sus tobillos, continúa diciéndole lo que en ese instante te inspira el contacto directo con su piel, su olor y su alma.

Termina la tarea masajeándole los pies con ambas manos, apretando los costados. Presiona cada dedo ligeramente. De la misma forma, prosigue con los tobillos sujetándolos con ambas manos, continúa hacia las piernas, sube estrujando con un poco de fuerza, sin que duela; pero sí ejerciendo una presión ligera, como si estuvieras amasando su piel. Recuerda siempre que puede haber fuerza, pero nunca violencia.

Al llegar a los glúteos, amásalos, lo mismo que las caderas, cintura y espalda. Recorre también sus clavículas, brazos y manos, entrelazando tus dedos con los suyos y apretándolos ligeramente.

Cuando termines, retira las almohadas y voltea a tu pareja hasta que quede boca arriba. Mira sus ojos. Sostengan la mirada durante unos segundos, sin decir una sola palabra. Dile con la mirada cuánto la amas. Remata el ritual de amor con dos besos, uno en la frente y otro en la boca.

La misma dinámica la harán al día siguiente, pero ahora ella es la que proporcionará todo el ritual de caricias, palabras amorosas y besos.

Él se recostará boca abajo con las dos almohadas bajo el vientre y ella seguirá todas las indicaciones que ya expliqué anteriormente.

Esta tarea les permitirá reconocer cuánto se aman y romperá cualquier posible rutina, si es que ya hubieran caído en ella y si no, les ayudará a evitar caer en ella tarde o temprano, además de garantizarles horas de profunda relajación e intenso placer orgásmico.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 18 (p. 123)

Un escenario de seducción.

La psicología ha comprobado plenamente que un cuerpo semidesnudo encierra un mayor erotismo que uno totalmente desnudo. Por ello, la tarea es comprarle a tu pareja un camisón transparente, un negligé, una tanga de “hilo dental”, o lo que te agrade a ti y a tu pareja.

Las mujeres pueden comprarle a sus esposos un par de trusas, boxers o tangas. El objetivo es que cada quien le obsequie a su pareja una prenda íntima que enmarque su belleza física, que la haga sentir bonita, atractiva, deseada y amada.

Esta tarea ofrece una variante para la intimidad, ya que puede ir acompañada de un baile exótico, el cuál se caracterizará por despojarse lentamente de la ropa, acercándose a besar a su amada o amado. Posteriormente se alejan moviendo las caderas, contoneando el cuerpo, realizando una danza sagrada de sensualidad y erotismo.

Que tu pareja desee tu cuerpo es un apapacho a la autoestima, ya que experimentas en carne propia lo importante que eres para tu pareja, que arde en deseos por abrazarte y tocarte. Además puede ir acompañado de aplausos, piropos y frases hechas como: “¡Mucha ropa, mucha ropa!”, “¡Acábalo!”, etc. En pocas palabras, dense permiso de jugar, reír y seducir.

Te recomiendo que en una primera ocasión vayas solo o sola a comprarle, con toda ilusión, las prendas íntimas que desees que luzca tu pareja, las pongas en una cajita muy sexy y en un lugar que conozcan solo ustedes, le hables por teléfono diciéndole: “Abre el clóset y busca una cajita que te dejé ahí. Es un regalo que te compré”. Dentro de la caja colocas una tarjeta diciéndole lo mucho que la amas y la deseas. Acto seguido le comentas que al llegar a casa te encantaría que tuviera puesta la prenda y que pasaran una velada sensual y romántica.

Ésa es la última parte de la tarea: la persona que porte la prenda íntima, hará también el baile y rematará haciéndole el amor a su pareja, sea él o ella. Y el otro únicamente se va a dejar querer, ni las manos va a meter. Para la próxima ocasión invertirán los papeles.

Como última recomendación y variar un poco más la intimidad, podrían ir juntos a comprar la ropa para su próximo espectáculo erótico-amoroso.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 21 (p. 141)

Un lecho de rosas

Compra entre dos y cuatro docenas de rosas, despréndeles los pétalos y repártelos sobre las sábanas. Una vez que la cama esté llena de pétalos de rosa, se desvisten totalmente, se recuestan, se abrazan y se besan, sin pasar de allí. Son sólo unos cuantos besos para “calentar motores”, y se duermen quedándose con esa excitación parcial.

Al día siguiente, cuando los pétalos hayan soltado su aroma, se dan los buenos días diciéndose: “Hueles a rosas, mi amor”. Se besan nuevamente; pero ahora ya nada los detendrá; continuarán besándose, acariciándose, oliéndose, saboreando la piel y percibiendo el olor de las rosas impregnado en el cuerpo de su amada.

La cópula sagrada se realiza en distintas posiciones, recostados sobre los pétalos de rosa, bañándose en el jugo de su amor, enmarcado todo esto por un escenario romántico y tremendamente seductor. Cuando lleguen al orgasmo, no se levanten inmediatamente, repósenlo y continúen percibiendo el contacto directo con la naturaleza de su amor y el medio ambiente.

Quienes tengan la fortuna de contar con un jardín cerrado, salgan desnudos y dancen sobre el pasto, cargándose de la energía cosmo-telúrica, plantando bien sus pies en la hierba y levantando sus brazos con las palmas de las manos dirigidas al cielo. Inhalen por la nariz, con la boca cerrada, exhalen de nueva cuenta por la nariz, aún con la boca cerrada. En cada inhalación piensen que el cielo y la tierra les envían su energía de vida y súmenla a la energía de sus propios cuerpos, producto de su amor. Cuando exhalen, visualicen cómo por las plantas de los pies y las palmas de las manos sale todo lo contaminado de su ser. Hagan diez inhalaciones y diez exhalaciones. Te aseguro que se dirigirán a trabajar impregnados de una energía que no tiene punto de comparación. Ni las mejores vitaminas les darán el potencial energético generador de vida que ustedes mismos crearon a través de su amor y unión sexual, en un escenario natural lleno de rosas, evocando al Edén, la fuente de todo, el Paraíso, Shambhala, Tula…

Si hacen el amor absolutamente desnudos, y ello va más allá de simplemente quitarse la ropa, y además se acercan a la naturaleza impregnándose de ella, volverán a ser uno con el Uno y todo se convertirá en Todo. Tú y tu pareja formarán parte de todo y juntos con el Todo serán absorbidos: tú, tu pareja y todo, por el Todo.

Si captas que todo no es Todo, pero que, en cambio, todo sí es parte de Todo, comprenderás que Todo está en todas partes.

Sean tú y tu pareja en unidad sagrada con la naturaleza, para que sean uno con el Todo, formando parte de sí.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 29 (p. 189)

Duerman totalmente desnudos

Uno pensaría que dormir totalmente desnudos puede dar frío. La tarea de hoy es que ambos se duerman sin ropa: ni calcetines ni calzones, ni camisetas agujeradas: nada.

Sin ropa, no para hacer el amor, sino para aprender a sentir sus cuerpos; registrar su desnudez, percibir su colchón. ¿Cuántos han sentido las costuras o el movimiento de su colchón? Todas las noches dormimos ahí y jamás nos percatamos de cómo es el lugar donde dormimos.

Dirige tu atención a la suavidad de las sábanas, al peso de las cobijas, a todo lo que puedas percibir: el sonido de la respiración, el latido del corazón, el silencio o los diferentes ruidos dentro y fuera de la casa. El crujir de la madera, la descarga de la televisión o de los aparatos eléctricos que estén cerca, el mínimo movimiento de los dedos de sus pies, la humedad del cuerpo, la temperatura, los genitales sin estimularlos, únicamente percibiéndolos.

La idea es que trates de captar hasta el último estímulo que te rodea. Posteriormente acércate al cuerpo de tu pareja e inicia el recorrido de tu cuerpo sobre el de él o ella, tocándolo primero con el pie, posteriormente con los brazos, al rozar su cuerpo percibirás la temperatura de su piel; conecta tus glúteos con los de tu pareja, acerca la espalda, y así sucesivamente ve sintiendo, poro a poro, milímetro a milímetro, piel con piel.

No se abracen. La idea es trabajar la percepción fina, que captes el mínimo estímulo, utilizando todos tus sentidos para ello. Incluso puedes voltear a ver su espalda, su cabello, meterte por debajo de las sábanas y verlo desde la oscuridad, olerlo, tocarlo pero muy despacio, apenas con un ligero contacto de las yemas de los dedos, y posteriormente tocándolo con las uñas.

Utiliza todos tus sentidos, bésalo, tócalo, míralo, huélelo, siéntelo, escúchalo.

Una última recomendación es utilizar la lengua desde los lóbulos de las orejas, el cuello por la espalda y continuando hasta los pies, obviamente repasando muy bien los glúteos y la entrepierna, exclusivamente con la punta de la lengua.

Cuando consideres que fue suficiente, entonces ofrécele un beso y dile: “que descanses mi vida”, y se duermen.

Al otro día comparten su experiencia y aprenden de la experiencia de su compañero. Esta tarea beneficiará mucho a las personas que tienen dificultad para alcanzar su orgasmo, permitiéndoles aprender a percibir sus propias sensaciones y las del cuerpo de su pareja, sensibilizándose a la magia de la sensualidad de los sentidos. Así podrán desbloquear en gran medida su cuerpo, albergando en su ser la potencialidad de un futuro orgasmo.

De igual modo, esta tarea ofrece un sendero novedoso y terapéutico para las personas que padecen la eyaculación precoz. Muchos experimentan el ansia por penetrar, limitando el acto sexual a desvestir, penetrar y eyacular, privándose así de toda la sensualidad y el erotismo que ofrece el ver, oler, tocar el cuerpo de la pareja, obteniendo a través de ello excitación y goce.

Hagan su tarea y conózcanse, porque es muy posible que aún no se conozcan.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨


Tarea No. 2 (p.25)

Un cambio de look en el vello púbico.

Un cambio de apariencia siempre cae bien; pero en particular, en esta tarea me refiero al vello púbico, tanto de él como de ella. La idea es que te rasures o te depiles, incluso simplemente que te recortes el vello púbico para que se vea distinto. Si antes te lo recortabas, ahora el cambio consiste en que te lo dejes crecer, o en recortártelo diferente.

Puedes recortarlo en forma vertical o triangular. Puedes hacer un cambio ligero, que quede sombreado o retirar el vello totalmente. Se trata de cambiar total o parcialmente el look del vello púbico, con el objeto de hacer un cambio visible en tu práctica sexual para lograr, precisamente, que sea dinámica. Encontrarás así la novedad en tu propia pareja, al darle otra apariencia en su área genital.

En el caso de los hombres, recortar la mayoría del vello púbico que rodea al pene - no el que se encuentra en el bajo vientre, sino exclusivamente el que está alrededor del pene- logra el efecto de que el pene se vea más largo. Recuerda, de todos modos, que no importa el tamaño del pene, sino la pasión y el amor que se transmitan con éste.

Haz tu tarea y ofrécele a tu pareja un hombre o una mujer distintos físicamente, en este caso, con unos genitales que se vean diferentes. Puede ser un abundante vello púbico, un ligero sombreado, una forma triangular, una línea vertical, tal vez una letra o una frase completa o un pubis totalmente rasurado. Son variantes de esta tarea que realizarás con la participación de tu pareja, que te “echará una mano” para que, al tiempo que realizan su tarea, se diviertan y jueguen, rían y se amen, construyendo su nueva imagen íntima.

Créeme que mostrar una nueva cara, en este caso púbica, inyectará la motivación suficiente para reactivar la llama de la pasión en tu relación. Suerte queridos alumnos y alumnas, y recuerden utilizar el rastrillo o las tijeras con mucho cuidado.

Estas y otras 93 tareas más las puedes encontrar en el libro ¨Las 100 tareas sexuales de Ruben Carbajal¨